La apreciación de bellas obras de arte, flores y paisajes naturales, entre otros, impacta de tal manera que puede provocar cambios muy positivos en los pensamientos, palabras, acciones y sentimientos de cada uno. Esto favorece la armonía en los aspectos mentales de toda una comunidad, posibilitando la felicidad y el bienestar de los seres humanos.
“Aquellos que admiran
la belleza de las flores
son los que tienen, precisamente,
un corazón semejante a ellas”. Mokichi Okada